¿DEBO NOMBRAR AUDITORES ANTES DE QUE TERMINE EL EJERCICIO SOCIAL?

Son muchas las sociedades que, finalizando su ejercicio social el 31 de diciembre de cada año, se encuentran ahora en su último mes para preparar el cierre del presente ejercicio. Es por ello que, la mayoría de empresas se centrarán estos días, entre otras cuestiones, en emitir facturas pendientes, revisar posibles deudores o realizar gestiones con proveedores, todo ello con el fin de organizar el comienzo del siguiente curso de la manera más pulcra posible. No obstante, desde el punto de vista societario, también nos encontramos en una época del año en la que, por el simple hecho de que el día a día del negocio ha acaparado la mayor parte de nuestro tiempo, se termina por dar cumplimiento in extremis a las obligaciones que pueda tener nuestra sociedad. Hoy nos vamos a centrar en el nombramiento de auditores y, en concreto, en los aspectos que debemos tener en cuenta. Umbrales de auditoría obligatoria. La Ley de Sociedades de Capital (LSC) establece que aquellas sociedades que no superen 2 umbrales de los 3 indicados, durante 2 ejercicios consecutivos, no tendrán obligación de someter sus Cuentas Anuales a verificación por parte de un auditor. Dichos umbrales son:

Informe de Auditoría (art. 263.2)
Dato Cuantía
Total de las partidas de activo 2.850.000.-€
Importe neto cifra anual de negocios 5.000.000.-€
Empleados 50

Asimismo, el mentado artículo cita: “Las sociedades perderán esta facultad si dejan de reunir, durante dos ejercicios consecutivos, dos de las circunstancias a que se refiere el párrafo anterior”. Consecuentemente se deduce que, nuestra sociedad estará obligada a auditar sus cuentas anuales del presente ejercicio, en caso de que se superen dos (cualquiera de ellos) de los anteriores umbrales. De igual forma, hemos de tener en cuenta que la obligación de auditoría puede nacer como consecuencia del propio negocio que desarrolla la sociedad, ya sea por ser especialmente regulada, haber celebrado contratos con el sector público que superen en conjunto los 600.000.-€ -y que estos supongan más del 50% de la cifra neta de negocio-, o por haber recibido una subvención que supere la misma cuantía. Plazo de nombramiento de auditores Una vez determinemos la previsible obligación de auditar (o decidamos someter a auditoría voluntaria) las cuentas del presente ejercicio, hemos de tener en cuenta que debemos llevar a cabo el nombramiento de la firma de auditoría de nuestra elección antes del 31 de diciembre. Por ello, el órgano de administración debe convocar a la junta general (o al socio único, en su caso) para someter a aprobación el nombramiento de los auditores. ¿Qué ocurre si no nombro auditores para el presente ejercicio, o lo hago más allá del 1 de enero? En caso de no haber nombrado auditores, una vez se proceda a la presentación de las cuentas anuales del presente ejercicio, ya aprobadas, el Registro Mercantil no practicará depósito de las mismas, lo que provocaría lo ya analizado en este artículo que rescatamos. Ante este hecho, o en caso de intentar nombrar auditor después de la finalización del ejercicio, nos podemos encontrar ante una situación de nombramiento forzoso por parte del propio Registro Mercantil, quien de oficio decidiría el auditor en cuestión. ¿Por cuánto tiempo debo nombrar auditor? Sin perjuicio de que, en caso de auditoría voluntaria el plazo es libre, en caso de auditoría obligatoria:

  • El primer nombramiento debe ser por un plazo de entre 3 y 9 ejercicios.
  • Las sucesivas prórrogas deben producirse por periodos de máximo 3 años.

Esta nota es únicamente un resumen y no un análisis exhaustivo de las cuestiones objeto de la misma. Para más información, se ruega contacten con nosotros. Atentamente,

Santiago Torrejón Luna Responsable de Operaciones