ASPECTOS A TENER EN CUENTA ANTE LA FIGURA DEL CONSEJERO DELEGADO

¿Qué es un Consejero Delegado?

Las sociedades de capital españolas tienen distintas formas de administración, con sus ventajas e inconvenientes, en función del tipo de negocio a desarrollar, y que en ciertas ocasiones, a consecuencia de una ley especial, una sociedad especialmente regulada, viene obligada a asumir una de ellas en concreto.

Como habrás podido adivinar, hoy vamos a hablar del Consejo de Administración, y en concreto de la posibilidad de establecer uno o varios consejeros delegados.

 

¿Qué beneficios tiene?

Uno de los inconvenientes que tenemos al establecer un Consejo de Administración para el órgano de una sociedad, es la ralentización de procesos en lo que a toma de decisiones empresariales se refiere, a diferencia de órganos de administración más eficientes, como el Administrador Único o los Administradores Solidarios,

El Consejo de Administración representa de forma colegiada a la sociedad que administra, por lo que, para emprender cualquier iniciativa, debe cumplir con ciertos requisitos de convocatoria y reunión, algo que en determinadas ocasiones resulta ineficiente cuando se deben adoptar determinaciones empresariales con cierta urgencia.

Para ello, existen determinadas figuras civiles/mercantiles, que hacen que dicha ralentización no tenga que ser recurrentemente sufrida. Una de ellas, es la figura del apoderado general, quien puede desarrollar determinadas facultades otorgadas por el Consejo de Administración, con o sin límites.

Desgraciadamente, un apoderado general será una figura solvente, en la hipótesis que planteamos, si el Consejo de Administración ha previsto las situaciones venideras previamente, es decir, a la hora de determinar las facultades del mandato. En caso contrario, dicho apoderado no tendrá facultades suficientes para representar a la sociedad, y el Consejo de Administración se encontrará, de nuevo, en la casilla de salida.

No obstante, la Ley de Sociedades de Capital, prevé la posibilidad de establecer uno, o varios representantes del Consejo de Administración, a quién se le delegan determinadas, o todas las facultades, salvo aquellas que no puedan ser delegadas.

De esta forma, el Consejo de Administración puede reunirse, para determinar si una o varias personas, pueden representar a la sociedad -de forma mancomunada o solidaria, en caso de 2 o más Consejeros Delegados- sin necesidad (aunque sí cabe la posibilidad) de establecer las facultades específicas de delegación. Consecuentemente, en el caso más amplio de delegación de facultades, la sociedad, regida por un Consejo de Administración, podrá contar con la representación de la misma a través de una única persona, en multitud de ocasiones.

 

 

 

¿Qué aspectos deben tenerse en cuenta a la hora de nombrar un Consejero Delegado?

Para el nombramiento de un Consejero Delegado, debemos cumplir en primer lugar con una serie de pasos y/o requisitos:

  1. Determinar el tipo de delegación de facultades:
    1. Todas, salvo las indelegables.
    2. Todas, salvo las indelegables y aquellas que el Consejo de Administración determine.
    3. Unas facultades específicas.

 

  1. Determinar el número de Consejeros Delegados, y en caso de ser varios, la forma de representación: solidaria o mancomunada.

 

  1. Para poder ser Consejero Delegado, previamente hay que ser vocal del Consejo. De igual forma, la delegación de facultades va unida al cargo de Consejero, y en caso de ser cesado, también se entenderá cesado de las facultades delegadas.

 

  1. El Consejero Delegado debe suscribir un contrato mercantil específico con la propia sociedad. De igual forma, en caso de ser remunerado, debe ir acorde a lo establecido en Estatutos Sociales, para la remuneración del Órgano de Administración.

 

  1. El Consejo de Administración debe aprobar un acuerdo, por mayoría de al menos 2/3, en el que el propio Consejero Delegado nombrado, debe abstenerse de participar.

Asimismo, otros aspectos a tener en cuenta son:

  • Las limitaciones no son consideradas existentes frente a terceros.

 

De acuerdo con el artículo 234.1 de la Ley de Sociedades de Capital, la  representación de la Sociedad a través de un Consejo de Administración, se extenderá a todos los actos comprendidos en el objeto social delimitado en los estatutos añadiendo también que cualquier limitación de las facultades representativas de los administradores, aunque inscrita en el Registro Mercantil, será ineficaz frente a terceros.

 

Por ello, en caso de establecerse límites, o delimitación de facultades, las peculiaridades de la delegación sólo tendrán eficacia de forma interna, teniendo el nombrado la capacidad de plena representación de la sociedad, pero respondiendo ante ella por cualquier extralimitación no contemplada.

 

  • El apoderado general que además es consejero.

 

En caso de optar por la vía del apoderamiento general, a favor de un consejero, y que las facultades del poder sean tan amplias que, de facto, pudiese actuar igual que si de un Consejero Delegado se tratase, debería cumplirse con los mismos requisitos del nombramiento de un Consejero Delegado, a fin de evitar ser considerado un Consejero Delegado encubierto, con quien se ha utilizado la figura el apoderamiento para eludir los requisitos correspondientes.

 

¿Cuáles son las facultades indelegables?

Como hemos delimitado, hay determinadas facultades que el Consejo de Administración no puede delegar en uno de sus miembros. Éstas, vienen delimitadas en el art. 249 bis de la Ley de Sociedades de Capital, y todas ellas están relacionadas con la representación interna del propio consejo, evitando así que un Consejero Delegado sustituya al Consejo de Administración, lo que desvirtuaría el tipo de órgano de administración que la Junta General ha acordado tener en su sociedad. Las relacionamos a continuación:

  1. a) La supervisión del efectivo funcionamiento de las comisiones que hubiera constituido y de la actuación de los órganos delegados y de los directivos que hubiera designado.
  2. b) La determinación de las políticas y estrategias generales de la sociedad.
  3. c) La autorización o dispensa de las obligaciones derivadas del deber de lealtad conforme a lo dispuesto en el artículo 230.
  4. d) Su propia organización y funcionamiento (la del Consejo de Administración).
  5. e) La formulación de las cuentas anuales y su presentación a la junta general.
  6. f) La formulación de cualquier clase de informe exigido por la ley al órgano de administración siempre y cuando la operación a que se refiere el informe no pueda ser delegada.
  7. g) El nombramiento y destitución de los consejeros delegados de la sociedad, así como el establecimiento de las condiciones de su contrato.
  8. h) El nombramiento y destitución de los directivos que tuvieran dependencia directa del consejo o de alguno de sus miembros, así como el establecimiento de las condiciones básicas de sus contratos, incluyendo su retribución.
  9. i) Las decisiones relativas a la remuneración de los consejeros, dentro del marco estatutario y, en su caso, de la política de remuneraciones aprobada por la junta general.
  10. j) La convocatoria de la junta general de accionistas y la elaboración del orden del día y la propuesta de acuerdos.
  11. k) La política relativa a las acciones o participaciones propias.
  12. l) Las facultades que la junta general hubiera delegado en el consejo de administración, salvo que hubiera sido expresamente autorizado por ella para subdelegarlas.

 

Esta nota es únicamente un resumen y no un análisis exhaustivo de las cuestiones objeto de la misma. Para más información, se ruega contacten con nosotros.

 

Atentamente,

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Santiago Torrejón Luna

Responsable de Operaciones